Es delicioso redescubrir lo
que para otros puede ser viejo o estar en desuso y que recién se abre ante ti como
un mundo totalmente nuevo. A veces es bueno no haber quemado ciertas cosas en
alguna etapa de tu vida, años después te reencuentras con esas cosas de alguna
manera y las tienes como reliquias, las valoras más porque te das cuenta de que
esas cosas ya no se hacen ni se producen como antes. Quizás no vuelva a
suceder, quizás no vuelvas a encontrar algo como eso en lo que ves hoy y esa es
razón suficiente para que lo disfrutes más, puede sucederte con la música, con el cine, las fotografías, libros, juguetes y objetos memorables. Mientras esperas algo de magia
nueva, esa magia vieja puede ser lo único que te mantenga latiendo cada día.
Toda la vida he tenido perros. Los he tenido desde los 4 años. Algunos de raza, otros mestizos, la verdad no me importa con tal de tener uno. En este momento, justo ahora no tengo. Me encuentro en uno de esos lapsos que se producen después de un duelo, mientras todo se reorganiza. Hace dos meses perdí a uno de estos hermosos amiguitos, el último que tenía por causa de una enfermedad horrible con la que no se pudo hacer mucho más que esperar... y al final la espera fue trágica.
Sin embargo, quiero mencionar un punto importante con todo esto. Nunca había tenido un perro de esta raza, de hecho, siempre había escuchado sobre ella muy malas referencias. Los pitbulls siempre han sido considerados de las más peligrosas. De hecho es entendible, son perros ágiles, rápidos, fuertes, musculosos, de mordedura resistente, pero vamos, yo pienso que todo está en el criador del perro y no en el perro en sí.
Mi primer y único pitbull —hasta el momento— ha sido Apolo, y me ha dejado una maravillosa experiencia y un tremendo aprendizaje. Por supuesto que tendría otro aunque los vecinos se escandalicen. Ha sido el perro más divertido, amoroso, tierno, noble y obediente que he tenido—¡sí, he dicho noble y obediente!—, además era el de la sonrisa más radiante de todas.
Pienso que es muy duro juzgar a toda una raza por la negligencia de algunos criadores, porque de hecho el culpable es el humano que ha estado a cargo, no el animal. Entendamos que un perro, más allá de ser una mascota es un animal. Pueden ser domesticados sí, y por supuesto ese es nuestro trabajo, si no lo hacemos bien, no podemos esperar nada mejor de ellos.
Así como no podemos juzgar a todo un país por cómo se comporten o lo que hagan unos pocos, no podemos juzgar a las razas de perros por cómo los han educado sus dueños.
Teniendo este can me introduje más en su mundo y me consuela mucho saber que aún hay personas que aman esta raza y la defienden, que educan y enseñan correctamente y sacan lo mejor de ellos como animales de compañía, como compañeros de vida. Es asombrosa la capacidad que tienen y por muchos años me privé de ellos por dejarme influenciar con las malas reseñas de esta raza, pero ya no más.
Quisiera que todos pudiéramos ver la belleza que existe en todo lo que nos rodea. Que podamos entender que si existe culpa por algo en el mundo, esa culpa es nuestra. Aprendamos a respetar nuestro entorno y toda la vida que está a nuestro alrededor, aprendamos a amarla.
Mi primer y único pitbull —hasta el momento— ha sido Apolo, y me ha dejado una maravillosa experiencia y un tremendo aprendizaje. Por supuesto que tendría otro aunque los vecinos se escandalicen. Ha sido el perro más divertido, amoroso, tierno, noble y obediente que he tenido—¡sí, he dicho noble y obediente!—, además era el de la sonrisa más radiante de todas.Pienso que es muy duro juzgar a toda una raza por la negligencia de algunos criadores, porque de hecho el culpable es el humano que ha estado a cargo, no el animal. Entendamos que un perro, más allá de ser una mascota es un animal. Pueden ser domesticados sí, y por supuesto ese es nuestro trabajo, si no lo hacemos bien, no podemos esperar nada mejor de ellos.
Así como no podemos juzgar a todo un país por cómo se comporten o lo que hagan unos pocos, no podemos juzgar a las razas de perros por cómo los han educado sus dueños.
Teniendo este can me introduje más en su mundo y me consuela mucho saber que aún hay personas que aman esta raza y la defienden, que educan y enseñan correctamente y sacan lo mejor de ellos como animales de compañía, como compañeros de vida. Es asombrosa la capacidad que tienen y por muchos años me privé de ellos por dejarme influenciar con las malas reseñas de esta raza, pero ya no más.
Quisiera que todos pudiéramos ver la belleza que existe en todo lo que nos rodea. Que podamos entender que si existe culpa por algo en el mundo, esa culpa es nuestra. Aprendamos a respetar nuestro entorno y toda la vida que está a nuestro alrededor, aprendamos a amarla.
Apolo — 2016 + 2018
El can más noble que he conocido.
Adiós para siempre, adiós a un gran amigo que me regaló los mejores años de toda su vida. Las sonrisas que arrancaste de mi rostro sin siquiera pensarlo, sin siquiera esforzarte, la ternura que sembraste en mi pecho cada día de tu existencia, las alegrías, las palabras divertidas, las conversaciones que teníamos a través de las miradas, las tiernas caricias, los apretones de «manos», los abrazos, los besos de profundo cariño y amor, todas esas cosas se fueron con tu último respiro. Alguien se llevó a ese mejor amigo que abandona hoy a una familia, a su hermano, a su hermana, a sus padres, a sus compañeros de juego. Te fuiste quizás advirtiendo que te irías, pero de manera silenciosa, sin decir que sería pronto. Gracias a Dios por todo el tiempo que compartimos juntos, por toda la felicidad que construiste en nuestras vidas, y porque fuiste una pieza fundamental de esta familia. Te extrañaremos, y algún día si es posible volveremos a verte.
Luccio, 2012-2017
Como en esa foto en la que descansas sobre la alfombra tú estás dormido para siempre. Quizás en el cielo alguien no quiso que mis ojos te vieran sin aire para que ahora yo pueda recordarte tal cual eras: con tus ojitos negros y redondos como bombones de chocolate, tus patitas largas y elegantes alzándose a cada paso del suelo como el ejemplo gracioso de alguna marcha real, tus peludas orejas y tu pelo con esa misteriosa danza en el viento, las variadísimas expresiones de tu cara como si hubieras sido humano, tu ladrido delicado de cachorro —aunque ya eras un adulto—. La forma alocada de mover tu cola cuando estabas feliz, como imitando el vuelo de un colibrí, el miedo que te producían los flashes de una cámara fotográfica, las ansias de entrar a casa cuando llovía, o tu búsqueda desesperada de mi presencia cuando retumbaban los truenos para refugiarte entre mis piernas.
Hoy te guarda luto mi corazón porque te extraña y te extrañará siempre. Formas parte de esos amigos incondicionales, únicos y especiales que jamás olvidaré. Extrañaré siempre cada uno de tus detalles y nadie nunca podrá reemplazarte aunque lleguen miles o unos pocos más después de tí. Te recordaré dormido plácidamente, con algo parecido a una ligera sonrisa, soñando que corres a través de amplias praderas verdes y llenas de flores, o que enfrentas a cientos de cámaras gigantes con flashes en medio de mi habitación.
Siempre serás único en tu estilo y el poodle que marcó la diferencia.
Estás dormido para siempre.
Príncipe (2008 - 2015)
Sólo necesito una excusa para hablarte, una sencilla oportunidad para acercarme y detener el tiempo. Una excusa para cambiar el rumbo, una excusa estúpida para crear problemas o ganar el mundo en una sola jugada. Necesito un momento para mirarte y otro momento para buscar más excusas y quedarme a tu lado por siempre.
En la dicha o en la angustia, en miseria o en riqueza, en salud o enfermedad, mantente erguido y Sonríe.
Ante quienes se abalanzan, o se echan al vacío, o se hieren mutuamente, mantente erguido y Sonríe. Y si avanzan a codazos, y ávidos tienden la mano o se ocultan al acecho, mantente erguido y Sonríe.
Ante aquellos que disputan, ante aquellos que se injurian, ante los que cierran los puños o apuntan con sus armas, mantente erguido y Sonríe.
Ante quienes se abalanzan, o se echan al vacío, o se hieren mutuamente, mantente erguido y Sonríe. Y si avanzan a codazos, y ávidos tienden la mano o se ocultan al acecho, mantente erguido y Sonríe.
Ante aquellos que disputan, ante aquellos que se injurian, ante los que cierran los puños o apuntan con sus armas, mantente erguido y Sonríe.
En el día de la ira y de la desbandada, cuando todo se cae por sí sólo y arde; cuando estás solo, en medio del pavor: mantente erguido y Sonríe.
Y si estás entre los tuyos, o delante de tu amado o tu amada, en el gozo, en la felicidad, o aún cuando cueste más que nada sonreír: mantente erguido y Sonríe...
Porque nunca sabes a quién curas y sanas con una sonrisa, a quién pintas de color un mundo, a quien devuelves la luz de sus días, a quién vuelves a hacer feliz y animar... y todo esto sólo con Una Sonrisa.
Es doloroso cuando alguien sale de tu vida de una manera tan drástica que no te da tiempo de asimilar lo que ha pasado, eres capaz de pensar cualquier cosa en ese momento menos en cuánto te haría falta si no estuviera contigo.
A veces aquello que quieres se va en un momento tan inesperado que no sabes que hacer: si llorar porque se fue, reír porque estuvo aquí o mostrarte neutro ante la situación e indiferente ante dolor y las lágrimas. Pero ¿qué pasa cuando hay recuerdos por todos lados? De esos que una camisa te recuerda a esa persona porque tiene su aroma, el vaso donde siempre solía tomar sus bebidas, el plato donde comía o aquellas cosas que usaba y lugares donde frecuentemente le solías ver... Aún algo tan simple como un cabello te recuerda que las cosas bonitas y hermosas que viviste con ese «alguien» no fueron un sueño, que era real pero que ya no estará más contigo. Entonces cuando crees que no llorarás por lo sucedido una canción te arranca las lágrimas y empiezas a ver su imagen en esos lugares donde estaba siempre. Casi sientes que lo has traído nuevamente a la vida porque aún su recuerdo está demasiado fresco y lo sientes, allí cerca como si nunca se hubiera ido.
Lo que más duele es la ausencia, cuando haces algo y sabes que no te mirará más con sus grandes ojitos de nostalgia, que no jugarán más, que no compartirán ni siquiera un segundo más, que no volverás a sentir ese afecto que te daba y que tú no volverás a darle tu afecto. Pero tenerlo en tu vida fue lo mejor de ese tiempo, y sabes que no lo cambiarías por nada, excepto, por hacer que vuelta contigo.
Tu carita y tu melena, todo lo que eras tú, nunca lo olvidaré. Eres inolvidable.
Blaz (2009 — 2011)





.jpg)
















