Uno de estos días te dejo, niña crédula que siempre es lastimada por creer que la vida es rosa, piel de dragón que me causa heridas muy mías. Uno de estos días te dejo, cuando me dé cuenta de que no se acoplan bien las piezas del rompecabezas. Uno de estos días te dejo cuando abras la boca para comentar lo que hiciste y yo descubra que la fuerza que había en tí se ha marchado para siempre, uno de estos días te dejo cuando note que te has dejado a ti misma.
El pasado es parte de quiénes somos y de lo que somos, incluso los errores y sufrimientos del pasado lo son. Pero a veces le damos demasiada importancia al pasado y lo convertimos en nuestro eterno presente y futuro. Nos estancamos en él de una manera tal, que ya no podemos avanzar, se nos hace difícil seguir adelante y caminar, porque estamos constantemente lamiéndonos las heridas de guerras pasadas, llorando por lo que perdimos, por lo que dejamos ir, por aquello que nos abandonó, o por las cosas que nunca fueron. Entierra el pasado. El pasado existió, es cierto, eso es algo innegable y es imposible olvidarlo por completo, pero el presente es hoy, y está lleno de oportunidades para el mañana. Tómalas entonces, no las dejes ir hoy para que mañana no tengas nada que te pueda detener. ¡Sé feliz!
~El tiene algo especial que lo hace único. Algo especial y muy hermoso que emana desde su interior y es su sueño. Ese sueño que lo ha llevado a luchar constantemente para alcanzarlo, que ha hecho de él lo que es hoy por hoy. Es un ángel que brilla con luz propia, humilde, que desborda su fe y amor por la vida.
Efecto del amor y causa de admiración, siempre sabe qué decir y qué hacer. Sus debilidades y temores no los demuestra, como todos se equivoca, pero sabe reconocer que ha fallado. Es sabio y fuerte para poder enfrentar sus problemas sin exponer sus momentos de miedo. Sinceridad, afecto, amabilidad, agradecimiento, fortaleza, constancia, amor y pasión por lo que hace, son pocas de sus tantas virtudes.~
La gente llega a tu vida por una hermosa razón: para enseñarte. No importa como sean, ni por fuera ni por dentro, no importa el daño que te hagan algunas de ellas, Dios ha permitido que lleguen a ti para que puedas aprender. De aquel que se equivoca aprende lo que no debes hacer, del que actúa bien y tiene éxito en lo que emprende toma ejemplo e inspírate para hacer también buenas cosas: iguales o mejores que las que esa persona ha hecho. Del que frecuentemente llora y se queja ante la vida, pues comete errores, que repite y repite sus equivocaciones como si viviera en un círculo continuo, aprende que es importante levantarse, ser humilde para aceptar que has fallado, dispuesto para recibir un consejo, sabio para no tropezar con la misma piedra e inteligente para reconocer cuando corres el riesgo de fallar nuevamente. A veces no hace falta que tú caigas para aprender; a tu alrededor todos los días hay personas que fallan igual que tú, que caen de maneras diferentes a las tuyas y si eres lo suficientemente inteligente no esperarás a caer para aprender que en cierto lugar hay una piedra, sino que verás a cualquier otro que se equivocará y dirás «no puedo ir por allá».
Claro! Tampoco se trata de desearle el mal a los demás, o de sentarte en una banca a esperar que los demás actúen o se equivoquen por tí, tampoco se trata de esperar al tope de tu vida para poder decir «ya es hora de que empiece a moverme, pero sin hacer lo que los demás ya hicieron mientras antes yo sólo observaba». La idea no es ser un simple espectador de la vida, ni un imitador de los que están a tu alrededor, la idea es ser un protagonista, ser un líder, ir más allá de lo que otros han ido. Tenemos todas las herramientas para hacerlo, pero debemos usar esas herramientas para alcanzar el éxito. Muchos lo han hecho, tú no vales menos sólo por no tener fama o dinero, con trabajo y esfuerzo logramos lo que anhelamos. Pero sólo eso no es suficiente, también necesitamos paciencia, amor, pasión por lo que hacemos, perseverancia, constancia y fuerza para luchar contra viento y marea.
![]() |
| «Chi trova un amico, trova un tesoro» |
«Eres así de mágico, y la belleza a tu alrededor se opaca con tu rostro sonriendo. Rompemos el viento con nuestros dedos, rozamos la vida con los labios. Destilamos simpleza y en nuestras jóvenes manos está el destino». La misma canción que paseaba junto a nosotros cuando corríamos hacia la vida tomados de las manos, y parecía que nunca nos perderíamos, bebiendo del viento, viendo al cielo llorar.
Alas de oro volaban a nuestro alrededor. No fue el sol, ni la luna, fue el destino. Nuestra fiel confidente lanzaba rayos de plata sobre nosotros y a nuestro alrededor, era inmensa y llena como nuestro amor, era hermosa como un hilo de magia a plena madrugada.
Una taza de café por la mañana bordeaba esta historia aún no escrita, que un año que pasa no es igual si tú no estás, y cada noche antes de dormir pensaba en lo afortunada que era de que me amaras también... Y ¡como me conocías! Olor a mentas y a hierbabuena, té de limón o verde. Tierra recién humedecida por el rocío o la lluvia suave, el aroma a madera fresca de los árboles y hojas de pino nuevo, el aroma de las hojas de los libros que solía devorar y el frío paralizante que yo solía anhelar. La brisa fresca que daba a las seis de la tarde, la niebla que bajaba corriendo entre mis pies, y la risa de mediodía que solía escuchar clara y sonora.
Quizás por eso y más cosas, te extraño como a nada ni nadie más podré extrañar. Porque sólo verte y pensar en tí me trae recuerdos hermosos y paisajes perfectos. Eres un gran regalo, el mejor regalo de todos, el instrumento más dulce. Ni en este mundo, ni en ningún otro lugar existirá algo igual, o que se acerque a lo que eres para mí.
Hoy me desperté con un rayo de esperanza, mínimo, pero allí estaba iluminando un poco mi fe. Pasaron algunas horas y sentí como se desvaneció rápidamente mi esperanza. Entonces sentí que algo había muerto nuevamente dentro de mí, y sentí el vacío, unas ganas inmensas de decir «¿por qué a mí? ¿Por qué otra vez?»
Escuché que alguien cantaba «si aterrizas sobre tus pies» y enseguida me pregunté «¿y si aterrizo de espalda en vez de sobre mis pies? ¿qué tal si al despertar me doy cuenta de que he vuelto a caer?». Es injusto que a veces tengamos que lidiar con los errores de los demás, o pagar por el rencor y el enojo de otros. Duele a veces darse cuenta que ni siquiera tiene que ver contigo, pero aún así sigues cargando con un dolor extraño y ajeno que recorre tus huesos.
Quizás me rendí muy fácil, vi que algo se tornó de color negro y aunque me gusta vestir de este color, las cosas que son tan difíciles no le placen a nadie. Entonces me dormí en los laureles, abandoné por ahora algún sueño que podía haber tenido esta noche y sólo me limité a descansar inconscientemente, olvidándome de todo lo que está a mi alrededor. En alguna estrella creo que enterré un pedazo de aquel sueño, pero ese sueño no volvió, creo que entonces era una estrella fugaz que se lo llevó y no volvió a regresarlo jamás. Debería labrar mi propio destino, tal vez entre mis archivos quede alguna copia de ese sueño. Podría reproducirlo para que nunca más vuelva a extraviarlo.
Cada que sueño estás ahí, y aunque sé que al despertar nada será real me gusta soñarte, soñar que me amas y que me besas... Soñar que estoy entre tus brazos y me quedo allí por siempre, no puedo más con todo este sentimiento.
«Yo soy una creyente fiel de que "todas las cosas pasan por alguna razón", siempre lo digo, pero hay tantas cosas que no caben en mi cabeza justo ahora...»
No sé por qué tenía que conocerte, o para qué rayos tenía que enamorarme de ti. No encuentro respuesta a tantas dudas, y no se por qué esto tenía que ser así: tanto dolor y tantos obstáculos; tanta infelicidad y deseos de tener esto pero no poder estar con él.
Tal vez sucedió porque no eres el chico para mí, tal vez no ibas a poder con todo esto que siento... Tal vez yo sería demasiado para ti, yo soy una ficha extraña y poco común, no cualquiera me comprendería. Yo confiaba plenamente en ti y en el presentimiento de mi corazón: ¿por qué iba a enamorarme de ti si no valieras la pena? Pero creo que esta vez todos mis sentidos fallaron, y lo hicieron en el momento menos claro y oportuno de mi vida.
Si no te hubiera dicho que te amo estaría preguntándome ¿qué tal si...?, pero esta situación conmigo es más compleja, me siento peor porque lo sabes y me rechazaste, pero te comportas de otra manera, yo ya no sé qué demonios pensar de ti.
1. ¿eres el chico indicado?
2. ¿será que eres para mí?
3. ¿me quieres como yo a ti?
4. ¿me necesitas?
5. ¿será que piensas en mí aunque sea tres segundos a la semana?
6. ¿quieres estar conmigo como yo contigo?
7. ¿en qué piensas cuando me recuerdas?
8. ¿qué piensas de mí?
9. ¿necesitas mis abrazos para estar bien?
10. ¿necesitas un te quiero de mis labios para ser feliz?
Yo no sé que creer, es obvio que estoy llena de preguntas necias sin responder.
Eres como una especie de rayo de luna que me ilumina cada noche, yo por nadie había sentido esto; nadie había significado tanto para mí...
Te Amo cuando te veo, pero Te Odio porque no te tengo.
Te Amo cuando te oigo hablar, pero Te Odio porque no puedo besarte.
Te Amo cuando sueño contigo a mi lado, pero Te Odio al despertar porque no es cierto.
Te Amo porque tu tristeza es mía, pero Te Odio porque tus sonrisas no lo son.
Te Odio porque tus lágrimas son por ella, pero Te Amo porque el hombro que te consuela es el mío...
Al final de todo esto, mi conclusión es que «te amo», pero «te odio» porque haces que te ame.
Te Amo cuando sueño contigo a mi lado, pero Te Odio al despertar porque no es cierto.
Te Amo porque tu tristeza es mía, pero Te Odio porque tus sonrisas no lo son.
Te Odio porque tus lágrimas son por ella, pero Te Amo porque el hombro que te consuela es el mío...
Al final de todo esto, mi conclusión es que «te amo», pero «te odio» porque haces que te ame.
¡TE ODIO!...
*Porque no puedo odiarte ni un poquito.
*Porque aparentas ser otro conmigo.
*Porque me gustaría ser yo la que está en tu cabeza.
*Porque me gustaría ser yo en la que piensas siempre.
*Porque tu temor es mi duda.
*Porque no puedo estar contigo.
*Porque por más que lo intenté, nunca pude sacarte de mi mente.
*Porque no te das cuenta de que como yo nadie te quiere.
*Porque me cansé de amarte y tú juegues conmigo.
*Porque no entiendes lo que me pasa.
*Porque cuando estoy a punto de olvidarte me confundes y me enredas más.
*Porque no puedo odiarte ni un poquito.
*Porque aparentas ser otro conmigo.
*Porque me gustaría ser yo la que está en tu cabeza.
*Porque me gustaría ser yo en la que piensas siempre.
*Porque tu temor es mi duda.
*Porque no puedo estar contigo.
*Porque por más que lo intenté, nunca pude sacarte de mi mente.
*Porque no te das cuenta de que como yo nadie te quiere.
*Porque me cansé de amarte y tú juegues conmigo.
*Porque no entiendes lo que me pasa.
*Porque cuando estoy a punto de olvidarte me confundes y me enredas más.
¡TE...

















