¡Hola caminantes!
Este es uno de esos libros que uno lee obligatoriamente en secundaria para realizar un análisis de la obra, si se ha criado en algún país del norte de Sudamérica, y por lo tanto, más allá de lo académico no le presta atención al alma de la historia en sí misma.
Es uno de esos libros que tenía pendientes por reseñar, y tras terminar con una vasta lectura de cuatrocientas y pico páginas quería leer algo más simple y ligero que me fuera familiar, y releer este librito que desde hace más de diez años me observaba desde la estantería y me pareció una buena opción.
El coronel no tiene quien le escriba fue escrita por Gabriel García Márquez durante su estancia en París, adonde había llegado como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine, a mediados de los años cincuenta. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza, mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que fue rechazada por varios editores antes de su publicación. Tras el barroquismo faulkneriano de La hojarasca, esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente. Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda.
Me gustó la narrativa de este libro. Es inteligente ya que el autor logró construir personajes sólidos con este relato corto de tan solo 104 páginas (más o menos dependiendo de la edición) y me ha parecido interesante hasta cierto punto, aunque no me termina por encantar.
Para mi gusto es algo lento.
Admito que las últimas líneas son magistrales y bastante hilarantes además: la presión de todo el mundo a su alrededor, logró por fin sacar al Coronel, pacífico e imperturbable, de un estado neutral en el que se mantenía en medio de sus circunstancias y por fin responde, una respuesta irónica que a todos en algún momento de nuestras vidas se nos ha cruzado por la cabeza, una respuesta que lanza al mundo como una válvula que libera la presión: como una vía de escape. Sin embargo, sí lo he disfrutado, aunque de manera fragmentada.
Si te gusta la lectura tranquila, que transcurre de forma cuidadosa y metódica, con personajes sencillos que fluyen como un río apacible a través de la trama, este libro es para ti y entonces te lo recomiendo.
Pero si eres más de acción, de sorpresas, de cosas inesperadas como yo, quizás no lo disfrutes tanto.
De igual manera se lee muy rápido, recalco, la narración es exquisita así que si lo quieres leer no te detengas.
Animaría a todo mundo a leerlo al menos una vez y a que forme su propia opinión sobre este libro.
Mi Puntuación:
¿Leíste este libro en el colegio alguna vez?
¿Que te ha parecido?
Déjame tu opinión en los comentarios y como siempre te estaré leyendo e interactuando contigo.
Gracias por llegar hasta aquí.
¡Hasta la próxima!

















