¡Bienvenidos a la primera reseña en Sulla Strada!
Con ella inicio una nueva etapa en el blog, que espero traiga muchas cosas lindas en el camino.
El round del olvido cuenta la historia de tres personajes cuyas vidas se entrelazan desde la misma infancia. Una periodista (narradora y protagonista), un exitoso boxeador y un guerrillero que deviene en músico famoso están unidos por inextricables lazos. Aparentemente, cada uno de ellos toma un rumbo distinto, pero “algo” se encarga de reunirlos, bajo la mirada de un país movido por las pulsaciones más íntimas y complejas; un país arropado por conflictos que se escapan de sus fronteras y que se sumerge en las contradicciones del devenir histórico latinoamericano.
La primera vez que intenté leer El round del olvido no pude pasar de los primeros cinco capítulos, que considerando los vastos 139 que posee, no representan nada en la totalidad del libro, sobre todo en efecto de ser capítulos super cortitos.
“Es algo penoso contar desde el olvido. Claro que, además de las cicatrices de la memoria, quedan muchas otras señales: cartas, postales y fotografías.”
Por alguna razón no me enganchó la historia y propuesta del autor o sus personajes. No era el momento indicado para mí.
En defensa del libro, yo me encontraba para ese entonces atravesando los convulsos años de la temprana adolescencia y no había terminado de desarrollar mi comprensión lectora del todo, mucho menos mis gustos literarios habían terminado de pulirse, y este fue mi primer libro de más de 300 páginas.
“Se separaron prometiéndose no olvidarse y volver a verse cuando las circunstancias de su accidentada vida lo hicieran posible. Pero tuvieron la cautela o la sabiduría de no enajenar el porvenir.”
Por eso, años después no quise darme por vencida con él, porque como Plinio el Viejo decía «no hay libro tan malo que no contenga algún valor».
Con eso en mente, considero que para poder desechar del todo un libro en el intento de leerlo, debo por lo mínimo intentar 3 veces.
Le di otra oportunidad, y esta vez me aboqué de lleno en su lectura.
En mi segundo round para leerlo, pude seguir el hilo de la historia con más facilidad y me vi profundamente identificada con el personaje de Noelia Santana, la periodista y voz narradora de la historia.
“Descubrí que me interesaba saber del mundo, de la gente, tomarle el pulso a la calle, disfrutar de lo sorprendente envuelto en lo cotidiano, así como la interioridad del solitario, y, al mismo tiempo, dar testimonio de todo ello.”
Con respecto al estilo narrativo de esta novela, puedo decir que es bastante ligero, aunque con algunos términos coloquiales que dan un aire de familiaridad si los manejas, pero no representan ningún problema si no.
Con historias y anécdotas relacionadas a su tiempo, y una trama bien construida que envuelve, con temas interesantes de carácter social, con personajes y circunstancias bastante creíbles, todo envuelto en el contexto histórico latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX.
“Como en la novela, en la vida también hay días de sequía, horas vacías en que nada ocurre y la inercia se apodera de la página blanca. En ese clima, los personajes se atascan y se muestran renuentes a participar, es una suerte de rebelión contra el escriba.”
Sólo puedo decir que aunque al principio lo juzgué mal, al final valió la pena y haberlo comprado ha sido una gran inversión, porque desde entonces lo he vuelto a releer y lo he disfrutado, se ha convertido en uno de esos libros entrañables que cada tanto vuelvo a leer, sobre todo en verano.
Mi Puntuación:
¡Hasta la próxima!


















