Los últimos dos meses mi mente se ha encontrado bloqueada. He intentado escribir más de un párrafo en el blog y me ha costado un poco, me sorprende, porque a pesar de eso mi cabeza no ha estado en completo silencio. Vivo llena de pensamientos y de ideas, algunas de esas ideas he querido traerlas aquí, a mi blog, pero no prosperan a tal punto. He querido hacer algo con esta lluvia de ideas pero me he encontrado más sumergida en la fotografía y en ciertas responsabilidades de «gente grande» que a todos nos toca realizar a partir de cierto punto. Éstos días de silencio en el blog no significan que me haya olvidado de él, pero creo que de nuevo el hielo se está rompiendo; como en el clima, para los escritores hay días de sequía y otros de intensa e incesante lluvia. ¡Se acerca la lluvia!
La soledad te permite explorar zonas en ti que el ruido no deja. Cuando estamos solos, en completa paz interior y sosiego con el lugar oculto del corazón, abrimos y cerramos carpetas archivadas de la conciencia.
Casi siempre la biblioteca mental contiene áreas enteras olvidadas, llenas de polvo y telarañas, por causa de haber dejado de escudriñar en ellas hace tiempo. Esas zonas están oscuras, son áreas frías y muchas veces tenebrosas en las cuales no queremos entrar por temores, miedos y tabúes.
La soledad es útil cuando anhelamos escuchar el sonido que se produce en nuestro lado más interno, cuando queremos oír el eco que producen los suspiros del alma, y para conocernos. Así que te invito a disfrutar también de tu soledad, disfruta de esos momentos a solas e intenta re-descubrirte. No dependas de otras personas para ser feliz o sentirte a gusto, sé feliz contigo mismo para que puedas contagiar esa felicidad a otros que la necesiten.















